Minimalismo y Creatividad

En 1845, el escritor y activista americano Henry David Thoreau se fue a vivir solo a los bosques de Massachusetts. Y no es que a Thoreau me lo hubieran puesto en cuarentena por el Covid-19. Recientemente graduado de la Universidad de Harvard, Thoreau sentía esa profunda carencia de la educación moderna: que no enseña a vivir bien.

Así que Thoreau decidió convertirse en autodidacta y dedicar 26 meses a aprender a vivir bien (ay les dejo la idea por si se extiende la cuarentena). Se metió en una cabaña de un cuarto, y se agenció un par de libros y la fauna silvestre por única compañía. Años después, publicó sus memorias del experimento en un libro titulado “Walden o la Vida en el Bosque” (Muy recomendable para los tiempos que corren).

Entre las muchas conclusiones a las que Thoreau llegó en su experimento existencial es lo poco que se necesita para vivir bien.

Es vivir mal lo que requiere de enormes recursos y dinero. Es más, para Thoreau, entre peor se vive, más se gasta…

Y es que Thoreau hace una conexión interesante entre el consumo, la vida buena y el aburrimiento. La conexión no es nueva: ya Sócrates, Pascal y Locke la habían notado. Quien se aburre tiende a buscar formas de entretenimiento y estas -amén de durar poco y satisfacernos pasajeramente- cuestan mucho.

En otras palabras: la causa del consumismo no es otra que la insatisfacción con el tipo de vida que llevamos. Y el tipo de vida que llevamos está basado en consumir. Lo que equivale a decir que consumir produce la insatisfacción y el aburrimiento que buscamos erradicar… consumiendo (duh!).

El mercado -dice el economista John Kenneth Galbraith– está diseñado para darnos dosis homeopáticas de satisfacción cuyos efectos son pasajeros, porque solo así se garantiza que sigamos consumiendo los sucedáneos de satisfacción que vende. Como ilustra Annie Leonard en su maravilloso libro y mini video “La Historia de las Cosas”, nuestro estilo de vida está basado en trabajar, ver TV o Internet para ver qué compramos y consumir… y trabajar para pagar lo que compramos, ver TV…

Por eso, como advirtió Hobbes allá en el despertar de la Era Industrial:

“El hombre está condenado a desear cosa tras cosa, y no cejar hasta la muerte.”

Thomas Hobbes

Buda también advirtió el problema, y su solución fue la meditación. Quien medita se percata de lo voluble de sus deseos y lo insaciable de su apetito y, técnicamente, se da cuenta de lo inútil que es seguir buscando la felicidad en el consumo.

Amén de que la meditación ha arrojado resultados asombrosos para ayudar al ser humano a vivir sin la angustia de la insatisfacción perenne, hay otro antídoto -menos publicitado- pero igualmente efectivo para dejar de consumir: la creatividad (y claro, también está la crisis económica que se viene cortesía del Coronavirus y el AMLOvirus).

Ser creativos -que no implica ser originales sino usar nuestros talentos (o falta de ellos) para crear algo- es una de las fuentes de satisfacción existencial más grandes que hay. Quien crea algo, emplea su insatisfacción para crecer, para desarrollar habilidades y, en el proceso, se abstrae del mundo. El tiempo vuela y no se siente el aburrimiento. No hay tiempo, ni ganas, de ir a comprar.

Parte de la trampa de la sociedad actual es que hoy unos pocos crean y los demás consumimos. Se nos ha hecho creer que la creatividad es una actividad profesional -para “creativos”- o para genios. La verdad es que todos somos creativos y cada quien tiene su propio “genio”, que no es otra cosa que su manera particular de enfocar el mundo e interpretarlo.

Y eso es crear: utilizar algún medio -pintura, escritura, cocina, cámara, agujas de tejer, voz, palabras o melodía- para plasmar esa forma única de ver el mundo que es nuestra. Porque al final del día, lo que salga de nosotros no necesita ser una obra maestra, lo importante es cosechar la satisfacción de crear una vida buena en vez de ir por la vida comprando satisfacciones pasajeras.

Ay les dejo la idea por si ya no saben qué hacer con sus cuarentenadas vidas…

6 comentarios en “Minimalismo y Creatividad

  1. Hola Clau , gracias gracias de lo mejor que he leído en los últimos días , de verdad me hace sentido todo lo que escribes y me parece increíble tu punto de vista ..

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  2. Muy ad hoc con el momento, y ciertamente estos ratos de ocio han dado pie a intentar varias cosas que no hacíamos “por falta de tiempo”. Muy interesante, gracias Claudia.

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  3. Maextra! en estos días de encierro, (este es mi día 55), reencontrarme contigo y leer este texto de minimalismo y creatividad, me cae como anillo al dedo. Olvido por un momento mi desaliento y me dispongo a desempolvar la máquina de coser. Gracias Claudia, por tantos años ya, abriéndome los ojos a poder ver de qué va la cosa. Abraxos

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  4. Maestra, estoy feliz de volver a leerte! Me gusto mucho este artículo de minimalismo y creatividad; en especial el párrafo; “ Ser creativos -que no implica ser originales sino usar nuestros talentos (o falta de ellos) para crear algo- es una de las fuentes de satisfacción existencial más grandes que hay.“
    Gracias por recordarme las cosas importantes de la vida.

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